Caravanas
|
Primera Caravana Nacional
La Caravana por la Libertad de los Secuestrados nació el día que un grupo de motos de alto cilindraje quisimos acompañar a los discapacitados de la Policía Nacional “Frapon” que venían llegando a Bogotá. Ellos recorrieron toda una travesía soportando sol, agua, frío y cordilleras entre Cali y Bogotá para exigir la libertad de sus compañeros policías secuestrados, al igual que militares y civiles. Estando en compañía de Francisco Sánchez “El Tío” QEPD, Javier Amado y Jimmy Arcila observamos con asombro la forma como los “Titanes de la Libertad” impulsaban sus sillas de ruedas, mientras algunos de ellos se les desprendía la pie de las manos, a otros se les reventaban grandes ampollas entre los dedos y otros seguían exponiendo quemaduras en los brazos y rostro tras los 15 días de recorrido. Eso nos hizo reaccionar y fue cuando le dije al Tío: Tenemos que hacer algo…! Cómo es posible que ellos en sillas de ruedas, sin sus piernas, discapacitados hayan recorrido más de 400 kms y nosotros en estas tremendas motos, no hayamos hecho nada…!! Así nació la idea de hacer la Caravana por los Libertad de los Secuestrados en Colombia. Segunda Caravana al Caquetá
Después de haber recorrido gran parte del país en la Primera Caravana por la Libertad, empezamos a recibir solicitudes de personas que pedían visitar el Caquetá y el Putumayo, regiones afectadas y al tiempo estigmatizadas por las consecuencias del conflicto. Fue así como se organizó la Caravana al Caquetá. El Caquetá es uno departamentos con el número más alto de desaparecidos y secuestrados que nunca más se volvió a saber de ellos. La idea de ir en moto a una zona con alta presencia guerrillera era un desafío. Por esa razón quisimos ir, no solo a la Capital, sino, internarnos con todas las motos de la Caravana hasta Belén de los Andaquíes. La ida al Caquetá se hizo como un ejercicio de civilidad y presencia en zonas que en otrora eran controladas por la guerrilla de las Farc. Así llegamos hasta donde hubo retenes subversivos y ahora estaba un soldado colombiano. Así, cruzamos por donde fueron llevados muchos secuestrados al Caquetá profundo y ahora iban motos con banderas diciendo “Liberen los Secuestrados”. La presencia de cientos de motos, el crujir de sus motores y el ondear de banderas les dio a los pueblos de la región, la esperanza que nunca antes habían visto pasar los pobladores de esas llanuras. Motos y aires de libertad, eran como una señal, que los tiempos estaban cambiando en el Caquetá.
Al regreso fuimos atendidos por el Señor Gobernador Luis Francisco Cuéllar QEPD, que nos sorprendió cuando le narró a todo el grupo de motos su horrorosa experiencia de secuestro junto con su esposa. Su amabilidad era premonitoria. Era un hombre tranquilo, lleno de vida, con muchos sueños por delante, esperanzado en ver salir a su pueblo del conflicto. Estaba comprometido con la vida de los que siguen cautivos y se comprometió con los integrantes de la Caravana a fortalecer la lucha contra el secuestro y a respaldar a los familiares de los cautivos. Lo que nunca imaginamos fue que días después de haber compartido con él una tarde de sol, carne y sueños de libertad, volviera a caer en manos de los terroristas de las Farc que le cegaron la vida.
Tercera Caravana al Putumayo El éxito de la Caravana al Caquetá fue tan contundente que una región como el Putumayo no se podía dejar de visitar. Un pueblo entre cordilleras al sur del macizo colombiano, pulmón del mundo y corazón de la amazonia. Zona poblada por gente soñadora, llena de esperanza, que piden vivir en paz. Saben que su territorio está en manos de los actores del conflicto y que por ahora tendrán que arrastrar con las consecuencias de la guerra. Sólo fue pasar la ciudad de Pitalito para ver cómo desde las colinas salían multitudes de niños con trapos blancos en forma de banderas exclamando alegría al paso de la Caravana. La tormenta y luego la intensa lluvia no impidió que los habitantes del Putumayo salieran a recibir la Caravana.
Una ceremonia en la capital del departamento, dejó sentir el fervor de libertad. Mocoa se llenó de motos. No imaginábamos que en una ciudad incrustada en la selva hubiese tal cantidad y de todos los modelos. Se unieron a recorrido que terminó en la Plaza Principal frente a la gobernación.
En medio de la ceremonia nos propusieron ir a Puerto Guzmán. No lo dudamos un segundo. Partimos al único pueblo que su fundador está vivo y se pasea por sus calles pedregosas como uno más de la comarca. Después de una breve ceremonia en el coliseo emprendimos de nuevo el regreso. Es claro que son regiones muy apartadas que han estado sometidas al olvido y el abandono de Estado. Una situación me impactó, aparte de muchas más. Fue cuando un joven se le acercó a un oficial de la policía a decirle que por favor le permitiera hacerse una foto frente a uno de los vehículos uniformados, ya que era la primera vez que veía uno real. Siempre los había visto por televisión. Saliendo de los terrenos que ocupaba el Frente 48 de la Farc u compañero de la caravana me dice: Y ahora qué, para dónde vamos…? Y le dije. Ahora vamos para Roma. Sin tomarlo como un propósito empezamos a hacer las coordinaciones que nos llevaron a ver a SS Benedicto XVI.
|



















